Muy apreciado(a) lector(a)
Seguimos haciendo eco al pensamiento de Edgar Morin, al presentar bajo el macro modelo ético de
IES un nuevo camino para salir de “la ciencia que no tiene conciencia y que la conciencia no es física”.
Nuestras lecturas guardan íntima relación con este propósito.
Desde Marzo del 2014 les hemos hecho llegar la demostración racional de novísimos conceptos que
revolucionarán la ciencia neurológica, psicológica, biológica, y cuántica. La existencia de cuatro niveles de
la mente, cada una con tres dimensiones mentales, todas operando bajo cuatro principios mentales.
Todo lo cual lo complementaremos en su oportunidad con cuatro genomas holísticos. La lectura de Mayo
explicó que la capacidad no física de la entidad mental llamada espíritu que anima a todo cuerpo físico.
En Mayo de 2014, el Periespíritu cuántico de IEs, llena el profundo vacío conceptual que tiene la
ciencia para comprender cómo funciona la Mente cuántica, más allá de la ciencia convencional y oficial, la
mente del espíritu cuántico se comunica con el cuerpo físico de cada partícula cuántica, átomo, molécula,
radical libre, proteína, enzima; para desarrollar una entidad más compleja que IEs llama la Mente
biológica del ARN y ADN en cada célula. Se presentó el desarrollo del periespíritu bio-cuántico, un sistema
de las mentes Biológica para lo celular y Cuántico para lo molecular. Así, el Periespíritu es la interfase de
comunicación entre el cuerpo físico y su mente espiritual, transmitiendo entre los cuatro niveles
mentales, para la cabal comprensión de la mente espiritual en todo ser biológico, incluido el humano.
Todas las disciplinas de la ciencia actual ignoran el fundamental rol del espíritu humano en contener
la capacidad de la Conciencia en la mente de percibir, memorizar y crear nuevos pensamientos que
adquieren la lucidez que llamamos conciencia explícita a nivel psicológico. Para ello el cerebro y el
periespíritu son las dos interfases entre la mente y el cuerpo físico.
En Agosto, presentamos lo que todos debemos saber, conocimientos básicos y actualizados sobre el
cerebro y su apertura como interfase de la mente psicológica. A la vez, sirvió de preámbulo de cómo la
conciencia es producida, no por el cerebro (como casi todo el mundo cree), sino por las estructuras
básicas de conciencia (EBC ́s) que por su naturaleza no-física forman parte intrínseca del espíritu.
La lectura de Septiembre amplía este fundamental concepto que introduce un nuevo paradigma para
el Siglo XXI: la conciencia es espiritual no cerebral. En Octubre, IEs contribuye al trazo de un nuevo
camino, no sólo para la ciencia, también para comprender que históricamente hemos sido manejados
por el ego propio y ajeno, tanto a nivel personal como colectivo. Nuestra sociedad, su cultura, sus leyes
y sus sistemas son egoicos, impuestos muchas veces con egoísmo; y, debemos corregir esta falencia.
La metodología científica de IEs armoniza con lógica el actual avance de la neurología en su naturaleza
para conciencia y de la psicología para la optimización de la conducta, llenando el vacío que forma el
reduccionismo materialista (por la decoherencia en sus confines cuánticos), que limita a la ciencia actual a
comprender por qué nuestra realidad es más holística (que incluye lo espiritual) que solo física.
Así, reproducimos los apartes pertinentes del Libro III titulado “Espíritu, Alma, Mente, Conciencia,
Ego y Simbre”, de la Colección “Cabalgando en hombros de Gigantes del Pensamiento”. Para sugerir una
apertura que supere la obsolescencia del más generalizado paradigma de la ciencia y la de la cultura
actual, que la Conciencia de la mente está en el cerebro y que el Ego es la real identidad del Yo;
desconociendo como veremos en Noviembre la existencia en el espíritu de un Yo superior al Ego.
Recomiendo adquirir el Glosario de términos para la mejor comprensión de todo lo relacionado
con IEs.
Su amigo y servidor,
Petronio Tam
EL EGO
La Programación Psicológica para el Cuerpo Biológico
Parte del complejo sistema Bio-Psico-Evolutivo del Espíritu
A través de los siglos la humanidad ha permanecido bajo el imperio de su Ego.
Así ha venido perfeccionando sus sistemas políticos, socioeconómico, sus fantasías sexuales, sus competencias deportivas y hasta ha humanizado a su Dios dándole atributos egoicos.
Ojalá en este Siglo XXI, podamos trascender nuestro Ego a favor de nuestra verdadera esencia espiritual. P. Tam
Para IEs, el ego es una programación estructural de la mente, que ha venido evolucionando
dentro del nivel psicológico a través de toda la historia del universo. Desde sus inicios, la mente cuántica
de los primeros adriones tenía un proto-ego. El cual les permitía ́aferrarse ́ a subsistir dentro de amplios
rangos de variación de calor, presión, gravedad y la acción inexorable de las fuerzas provenientes de las
leyes fundamentales de la naturaleza.
Así, la Mente no sólo es del Ego ―como es la acepción generalizada―, éste es tan solo una
programación mental cuyo código, el psicológico, pertenece al tercero de cuatro niveles mentales. Por lo
que IEs, ha considerado necesario re-conceptuar La Mente como la capacidad tetra-nivel (cuántica,
biológica, psicológica y evolutiva) y tridimensional (cognoscitiva, sensitiva o emocional y volitiva), que
tiene la compleja entidad metafísica llamada Espíritu para percibir, almacenar, procesar y crear nuevas
concepciones, nuevos sentimientos y nuevas decisiones.
Es decir que, bajo el actual conocimiento convencional, que incluye a la ciencia oficial actual,
cuando diferentes autores, grandes pensadores y religiones ancestrales han venido refiriéndose a la
Mente, se aplica tácitamente a la mente del Ego, ya que se desconoce la propuesta de IEs, como una
solución efectiva a los grandes vacíos que tiene el concepto actual de mente, al intentar explicar
efectivamente la realidad holística.
Los tres principios bajo los cuales se rige inconscientemente el Ego
A medida que la evolución dio origen a la diversidad de átomos y moléculas, el proto-ego existente,
antes que aparecieran formas de vida biológica, ha venido perfeccionando dos primeros principios
egoicos; para luego, a partir de la aparición del reino animal aparece el perfeccionamiento del tercer
principio:
La Supervivencia – el primer principio egoico
Cuánticamente, este principio se manifiesta como la capacidad de ́permanecer ́ bajo ciertos rangos de
condiciones, sin cambiar de estado nuclear. Observando este principio egoico, la mente cuántica hizo
posible la evolución cósmica, por acción de los cuatro principios mentales explicados en 4.1.1 anterior,
creando las des-homogeneidades en la materia, para a su vez formar nebulosas protogalácticas, y
dentro de ellas, nubes proto-estelares. Así se formaron las primeras galaxias, hasta cuatro generaciones
de estrellas, planetas, lunas, asteroides y cometas.
Progresivamente a medida que las supernovas lograran producir moléculas de átomos más
pesadas, el proto-ego iba desarrollando la capacidad de cambiar de estado (sólido, líquido o gaseoso, incluso coloidal).
Para cumplir con ello se formaron ciclos planetarios para elementos como el agua, el
carbono, el oxígeno y el nitrógeno. También aparecieron cargas electrostáticas para la formación de
variados fenómenos atmosféricos que lograron producir aminoácidos en planetas como el nuestro, para
dinamizar la formación de moléculas polipéptidas de largas cadenas de aminoácidos, cuyos egos
lograron aparearse para lograr la autoréplica del ADN.
Al final se perfeccionó, bajo el desarrollo del proto-libre albedrío cuántico, la vida biológica que muestra mejor este principio, todo ser vivo lucha por sobrevivir. Así, la vida humana que según la antropología actual, salió del África, ha venido observando este principio egoico de manera cada vez menos salvaje, menos depredadora; y ahora, más respetuosa de los derechos humanos de los demás. La Preservación de individuos de la misma especie – el segundo principio del Ego. Se inició manifestándose como la capacidad del proto-ego molecular de unir ́fraternamente ́ a los quarks dentro de protones y neutrones que forman los núcleos atómicos. Luego, a través de las moléculas de covalencia química, cuya mejor expresión fraterna se desarrolló extraordinariamente en las propiedades químicas del carbono. Este elemento logró hacer posible la química orgánica, encadenando sus moléculas desde hidrocarburos hasta llegar a formar evolutivamente el ARN. Este principio inicia un perfeccionamiento cada vez más complejo bajo el desarrollo de libre albedrío celular. Así, las células aprendieron a convivir y protegerse entre sí en colonias; y los vegetales, a desarrollar la tendencia de mantenerse dentro de plantaciones; y los animales, dentro de sociedades en bandadas, manadas, grupos y familias; y hasta en el interior de cada individuo biológico, el ego de cada componente celular se manifiesta para preservar cada tejido. Hoy la humanidad ha extendido socialmente este principio, no sólo a la preservación directa de la especie ―protegiendo prioritariamente a la niñez y a la tercera edad―, también lo hace con un creciente criterio de largo plazo, a través de la preservación directa de las fuentes de recursos naturales, de especies en extinción, de flora y fauna; y hasta de nuevas normas éticas de protección a animales domésticos, la caza de animales salvajes en cautiverio y del sacrificio de animales de laboratorio. La Ludicidad placentera – el tercer principio del Ego. Ya las plantas disfrutaban extendiendo sus hojas y abriendo los pétalos de sus flores al calor de la luz del sol, a retener la humedad del terreno y de la lluvia para alimentar sus raíces, retener la humanidad en el rocío de sus hojas y pétalos. Pero, es en la evolución de los animales, especialmente en los mamíferos, donde se puede observar el progreso del disfrute del placer lúdico de jugar, más como crías que como adultos. Pero los machos adultos exponen sus vidas para obtener como premio el lúdico derecho del apareamiento sexual. En los humanos observamos como su civilización ha venido sofisticándose cada vez más, con el desarrollo de nuevos y mejores medios para el disfrute del placer, abandonando progresivamente la barbarie de los espectáculos cruentos en circos romanos, que fueron reemplazados por espectáculos y apuestas de peleas de perros y gallos, para continuar ahora con los de cine, televisión, fútbol, tennis, carreras de autos, ciclismo, corridas de toros, boxeo, luchas diversas, otros deportes y hasta ́realities ́ de juegos competitivos. Se mantienen prioritariamente aquellos con contenidos de emoción extrema y/o sexo. |
Continúan con gran fuerza, incluso tornándose obsesivos, actividades tales como el gusto por la
moda, las cirugías de embellecimiento, la buena mesa, bares con costosas bebidas, viajes de turismo,
deportes, aventuras, masajes y hasta sexo comercial, alcohol y drogas. Se han multiplicado sanamente,
los juegos lúdicos en guarderías para la didáctica lúdica preescolar y hasta juegos infantiles en negocios
comerciales de comidas y bebidas. Se ha proliferado la TV por cable, el celular, internet, juegos
electrónicos juveniles, casinos y apuestas para adultos, equipos electrónicos que hoy inundan los
hogares ―aunque éstos últimos tienden a reemplazar inadecuadamente la ludicidad familiar,
promoviendo una ludicidad viciosa con contenidos nocivos de exceso de competencia motivando a la
frivolidad y a la violencia.
Por otro lado, se ha logrado ir reduciendo y humanizando las jornadas de trabajo, mejorando las
condiciones de vida, de vivienda, de transporte, de comunicaciones y de salud. Buscando optimizar el
bienestar y el placer; evitando o reduciendo en lo posible, lo arduo, laborioso, aburrido, doloroso y lo
que cause sufrimiento; o más sofisticadamente, lo que ocasione la pérdida de la paz y la armonía.
Todo
lo anterior ha hecho realidad este principio, como parte de nuestro estilo de vida, que busca que el Ego
cumpla con hacer efectivo los dos primeros principios con el máximo del disfrute placentero y el mínimo
de dolores y sufrimientos.
Todos los animales, incluso los vegetales, cnidarios, hongos, bacterias, virus, minerales sólidos,
líquidos y gaseosos, tienen un ego de acuerdo a su correspondiente grado evolutivo. Pero el Ego de todos
los seres tiene diferentes modos y grados de hacer cumplir los tres principios del Ego que acabamos de
señalar. Así, el Ego racional en los humanos se diferencia de sus ancestros animales en que éstos tienen
un ego irracional (que actúa por instinto y sin cuestionamientos ni remordimientos);
Hoy en día la humanidad ha adquirido una viciosa tendencia, en su vida informal, de ocio y libertad, el
invertir el orden jerárquico que la naturaleza ha impuesto a estos tres principios, que es el mismo orden
en que se ha presentado aquí. Así, hoy en día prefiriere la ludicidad por encima de la supervivencia y de la
preservación de la especie.
Es alarmante la incontenible tendencia de nuestra sociedad en desarrollar un creciente número de
jóvenes y adultos, que irresponsablemente llegan al extremo del desprecio por la vida, propia y ajena, en
amistades adictas a juegos peligrosos, a arriesgar la vida para obtener placeres extremos, desde fiestas de
adolescentes con consumo de alcohol y orgías sexuales ―juegos como la ruleta del sexo entre estudiantes
de colegios, hasta eyacular, lo que provoca embarazos, abortos y bebes de adolescentes criados por las
abuelas―, la práctica de peligrosos saltos y carreras motorizadas suicidas, el porte de todo tipo de armas,
mayoritariamente en los colegios públicos, que facilita entre otros fines, el ejercicio de ́bulling ́ (matoneo)
para de obtener dinero intimidando a otros estudiantes, con el fin de comprar drogas o sexo, las peleas
callejeras de pandillas por la supremacía territorial, vicios de tabaco, marihuana, alcohol, promiscuidad
sexual y abuso de bebidas embriagantes y drogas que conducen a relaciones con bandas de delincuencia
juvenil y de mafias criminales.
El ego es una programación de EBC ́s dentro del nivel psicológico de la mente
La programación de las EBC ́s del Ego se ilustra bajo el símil comparativo de un computador digital,
que tiene su pantalla. Esta pantalla es comparable a la ́lucidez de pantalla ́ de la conciencia, así:
|
|
-
q) La personalidad de todo individuo adquiere una formación de creencias o paradigmas religiosos y culturales de la sociedad en que se forma, perfilando en el ego de cada quién sus propios prejuicios. Ignorando el componente prenatal, congénito del genoma psicológico, algunos autores llegan a creer que el componente adquirido, no congénito, es el único componente de la personalidad; y por ende, el origen del ego es esta formación, que se adquiere de la cultura y de la vida.
-
r) En este símil con el computador, que hemos presentado en los puntos anteriores, la cultura humana, omnicuadrante ―de la cultura adquirible de los referentes formativos que tuvo a nivel de ́Yo ́ individual y el ́nosotros ́ colectivo, ambos subjetivos; y de, ́él, ella, ello ́ individual y del ́ellos ́ colectivo, ambos objetivos, todos explicados en el punto 1.4 del bloque teórico del libro II de esta colección―, sería comparable a los lenguajes y medios del computador para consultar y comunicarse ―por ejemplo: Wikipedia y otras fuentes de consulta por internet, subscripciones electrónicas a diarios y revistas, videos educativos como You tube, enciclopedias electrónicas, diccionarios y traductores―, para complementar a la educación básica ―Microsoft Student, Learning Essentials, Enciclopedia Encarta, etcétera―, para la formación profesional ―Nero, Corel, Legis, Contabilidad, AutoCad, Visual studio, etcétera―, los cursos electrónicos, las videoconferencias, el ́YouTube ́, las redes sociales ―Facebook, Twitter―, etcétera.
El control de la ́lucidez de pantalla ́ de la conciencia del Ego
Es de destacar la característica básica del Ego, la única de las cuatro sub-mentes que naturalmente
tiene y mantiene el control de lucidez de pantalla. Lo que equivale a decir que sus pensamientos son los
que aparecen en la pantalla. Y ya sabemos que en el lenguaje del modelo de IEs, al ego le corresponde el
nombre de “sub-mente psicológica”. El ego está programado como parte de la mente completa ―en el
capítulo 4, sobre La Mente, IEs ha demostrado que la mente completa tiene cuatro niveles y el ego
corresponde al tercer nivel―. Como parte de la creación del universo, el ego es como un sistema
operativo mental para proteger el cuerpo mediante la programación de sus EBC ́s en su mente
psicológica. El ego evolutivamente ha crecido en complejidad saliendo de la irracionalidad hasta volverse
racional en los humanos.
La lucidez de pantalla de la conciencia psico-egoica sería resultante de la evolución biológica que
perfecciona su manifestación cuando aparecen los seres cerebrados. El cerebro, vía resonancia armónica
info-vibratoria ―entre las vibraciones neurológicas de naturaleza magneto-electro-químicas (CNS ́s y
CMT ́s) y las vibraciones más rápidas que las de la luz de naturaleza espiritual (EBC ́s)―, conecta
bidireccionalmente las percepciones sensoriales con las órdenes motrices de las EBC ́s que funcionan, a
través de sus pensamientos (cognitivos, sensitivos y volitivos, como parte de la fenomenología en el
espacio-tiempo metafísico o espiritual ―ver la lectura de Mayo sobre el Periespíritu.
Algunos conceptos dados para el ego, no aceptados por IEs
IEs conceptúa que el Ego se manifiesta cognitivamente para la parte intelectual, sensitivamente
para la parte emocional y volitivamente para sus decisiones. Es muy común en autores esotéricos, o de la
́nueva era ́ o de espiritualidad no científica (religiosa o laica), referirse a parte intelectual del ego como
sinónimo de ́mente ́, o como sinónimo de ́intelecto ́. Por otro lado, se le llama popularmente ́ego ́ sólo a
la parte emocional del ego, es decir que al ́ego ́ sólo se le reconoce popularmente propiedades
emocionales, no cognitivas. Recordemos al respecto, que el ego de IEs no es la principal programación de la mente del ser, por tanto tampoco es su verdadera identidad, como tampoco lo es el cuerpo.
Porque el que ego y cuerpo son de naturaleza temporal, el primero queda sin razón de ser cuando el segundo muere (antes de los 140 años, en el humano). Como para IEs, la mente es la capacidad de generar pensamientos en todas sus formas: cognitivos, sensitivos (incluyendo lo emocional y afectivo) y volitivos; se concluye que la mente incluye (además de las submentes cuántica y biológica), a dos Yo ́s: a) El Yo inferior llamado ego, cuya programación de EBC ́s es para lo ordinario y lo urgente, como la atención de las necesidades y deseos del cuerpo (de acuerdo a sus tres principios en 6.1 precedente). b) El yo superior llamado simbre, cuya programación de EBC ́s es para atender lo trascendente o extraordinario, más allá de las necesidades del cuerpo y más allá de los deseos egoicos ―ver sobre el simbre en el capítulo 7 del presente bloque teórico. También, para IEs, el ego en los humanos no es creado por la sociedad como lo afirma Osho, ni tampoco se puede hacer desaparecer sin matar al cuerpo físico como lo desea Krishnamurti y algunas versiones del budismo traducidas para Occidente. El ego es parte de la programación de la conciencia espiritual que ha evolucionado holísticamente desde un pasado ancestral antropológico y antes de éste paleontológico; que se remonta como proto-ego, como ya se explicó, hasta los comienzos del universo y que ha venido reciclando encarnatoriamente a través del genoma psicológico, explicado en el sub-libro IV.3 del libro IV de esta colección. Así, el Ego (o estado mental egoico) existe como una parte de la programación integral de la mente y tiene su propia conciencia en el presente (conciencia del ego). Discrepamos de Osho cuando este dice que “solo existe en el futuro, en el pasado, es decir en lo que no es”. La anterior afirmación de Osho cobra sentido si se aclara que en el presente, en el uso de la lucidez de pantalla de la conciencia, el ego es reemplazado, periódicamente por el simbre, que como veremos más adelante es la verdadera conciencia espiritual; y, como ya se dijo, mientras dure la ́encarnación ́ y hasta que, después de la muerte del cuerpo, el ego aún no se haya disuelto, el simbre usualmente no tiene acceso a la lucidez de pantalla, si no se trasciende el ego. Los actos del ego, egoicos y egoístas, han tenido la primera instancia del manejo del ser humano Lo egoico, manejado por sus tres principios, es vector constante del ego. Visto así, lo egoico no es necesariamente reprochable, como lo puede ser su exceso, que es la connotación usual de ́egoísmo ́. Lo egoico es necesario para atender las acciones y omisiones que urgen en la vida de todo individuo. Subyace como una tendencia natural en nuestro comportamiento dentro del nivel psicológico. En la medida en que cada ser interrelaciona con otros seres de la naturaleza, lo egoico es normal, no es censurable. Es lo que debemos seguir primariamente para asegurar lúdica y placenteramente nuestra propia integridad y supervivencia, también para la preservación de nuestra especie. Sin embargo, debemos de saber controlarlo cuando se desborda innecesariamente, al convertirse en ́egoísmo ́ llega a bloquear el propio crecimiento evolutivo del simbre. La submente psicológica que maneja el ego, ha sido dominante en todo el desarrollo de la civilización humana, siendo la sociedad actual su producto. Sin embargo es de notar que en casos de excepción en la historia de la humanidad han existido referentes humanos cuyo simbre, o su conciencia del yo superior, ha logrado trascender el ego. |
Es necesario tomar conciencia que se han construido con base mayoritaria en lo egoico: todas las leyes humanas, el derecho matrimonial, el de divorcio y de la familia; todo el sistema institucional de la humanidad, las instituciones políticas, socioeconómicas, culturales y hasta educativas; y, las costumbres y tradiciones culturales. Incluyendo, por supuesto, la tendencia generalizada de todas las letras de las canciones de los más diversos géneros, que además expresan un incondicional apego al(los) ser(es) queridos mayormente ausentes, por quienes se llora o se sufre; y que, pese a todo son las favoritas y alcanzan una increíble y permanente popularidad. La sociedad entera, mientras continúe siendo manejada por los egos de sus líderes, continuará perpetuando, institucional y legalmente, una pseudo-justicia, bajo un estado de derecho del ́debido proceso ́; y, bajo la vigencia de leyes civiles y comerciales para proteger el capital egoicamente obtenido y administrado, muchísimas veces con, crónicos efectos de gran injusticia social e indolencia humana, que denotan una lamentable pobreza espiritual en el resimbre de los egos de los legisladores como sujetos y de la población como objetos. Los matrimonios y su disolución, la separación y el divorcio, contienen axialmente una normatividad concebida para controlar los egos de la pareja en la distribución, de obligaciones y derechos, concebidos en normas de derecho más que en justicia, de los roles, las responsabilidades y del usufructo de los bienes; así como para prevenir los excesos egoicos en el ejercicio u omisión en los roles convencionales, derechos y deberes incluyendo aquellos sobre la paternidad y/o maternidad con respecto a la formación, cuidado y mantenimiento de los hijos de la pareja. El Ego humano tiende a extralimitarse en la búsqueda del placer mediante la codicia, vanidad, gula, pereza, lujuria y la ambición del poder y del tener material. El Ego humano es recursivo para idear y exponer mecanismos de defensa de sus intereses, ocultando o no admitiendo: sus defectos, debilidades, faltas y errores; y, creando conflictos ante los intereses egoicos de los otros individuos. Así, todos los conflictos humanos, en el pasado presente y futuro a nivel individual y colectivo son causados por el choque de dos o más egos, a nivel de conflictos consigo mismo sobre la propia existencia, a nivel de pareja, de familia, de comunidad, de país, de región, de continente o a nivel global, en aspectos políticos, ideológicos, religiosos, culturales y deportivos; y, ya sea por causa de acumulación excesiva de riqueza, de despojos de tierras, de explotación inhumana, de competitividad maquiavélica, de peleas injustas, de querellas manipulativas, de disputas intransigentes, fundamentalismos ideológicos, de antivalores y vicios de toda clase, de violencia, motines, asonadas, terrorismo, de conflictos armados, guerrillas, matanzas, holocaustos, guerras y genocidios. En su afán de satisfacer las necesidades corporales y sus deseos afectivos, el Ego humano tiende a controlar todos los actos, actitudes, sentimientos y emociones y decisiones. Tiende a utilizar como recursos para lo anterior, todos los conocimientos adquiridos y busca adquirir más para fortalecer su “arsenal”. Incluso cuando se orienta a conocer de la espiritualidad, termina usando la espiritualidad, intelectualizándola o “camuflándose” con ella, para ponerlo al servicio de sus intereses egoicos. Por lo visto, el imperio de la submente psicológica o mente del ego, comúnmente reconocida como simplemente ́mente ́ ha sido una situación constante durante la historia de la humanidad. Viene al caso el ejemplo dado por el médico neurólogo de Harvard Eben Alexander ―autor del libro más vendido en USA en la primera mitad del 2013, sobre la vida en el Más allá, por su EBM o experiencia al borde de la muerte)―, quién alude que la mente (del ego) es como un filtro que nos impide ver la espiritualidad como la verdadera realidad incluso en el Más allá (después de la muerte del cuerpo). Dice él que el ego es como el Sol, que cada vez que está presente inunda de luz todo lo que nuestros cinco sentidos percibe, pero impide que percibamos sensorialmente a la luna, las estrellas y los planetas que se pueden observar a simple vista en una noche clara, siendo los astros que no se ven de día una parte importante de la realidad que dejamos de percibir con la luz del sol. |
Asi cuando IEs explica
que el ego mantiene normalmente el control de la lucidez de pantalla, impidiendo al simbre que lo
haga, solo accedemos a nuestra conciencia espiritual del simbre cuando, cual noche clara, éste logra
trascender el ego.
La ́felicidad ́ egoica y el Sentido de la vida
El ego nos domina y mentalmente se apodera de nuestro cuerpo y controla nuestra mente. Aquellos
que son espiritualmente inmaduros, y/o pobres espiritualmente, mantienen su simbre (nuestra verdadera
identidad espiritual) subordinado al ego, sin permitirle el uso de la lucidez de la pantalla de la conciencia.
Por ello, la actual sociedad preserva, sostiene y preconiza un falaz sentido de la vida humana. Según el
ego que nos domina, el sentido de la vida convencional está en la búsqueda de:
-
a) La Felicidad, normalmente se toma a la felicidad en su significado lúdico y/o placentero, y/o afectivo, ambos de origen egoico,
-
b) La Prosperidad, normalmente en el contexto socioeconómico para el ego, y
c) La salud, normalmente en el sentido físico y anímico, también egoico, evitando dolencias y
enfermedades.
IEs, sostiene que El Sentido de La Vida debe priorizarse en la perfección evolutiva de las cualidades
de la mente cognitiva, sensitiva y volitiva. Ya que el simbre espiritual, con su mente, es su identidad
trascendente y perenne; y, el cuerpo y el ego son valiosas tenencias del espíritu. Pero, son tenencias al fin
y al cabo, no son parte de nuestra verdadera identidad perenne, el simbre.
Por ello tenemos un mundo de 40 a 50% de pobres socio-económicamente hablando, causado por
un 90% o más de pobres espirituales (lo que incluye a la gran mayoría de ricos socioeconómicamente),
que no saben, no pueden y(o no quieren trascender su ego. Viven creyendo falazmente que es normal el
aspirar como meta suprema el éxito, en el enriquecimiento, a veces insaciable, de su renombre, no su
resimbre ―recordemos que, en IEs, ́renombre ́ es la riqueza material y afectiva, de propiedades, dinero,
tenencias físicas, reconocimientos y honores sociales; mientras que, ́resimbre ́ es la riqueza del simbre,
que está dada por la mayor y mejor capacidad mental para conocer La Verdad, sentir El Amor y hacer El
Bien, una riqueza que subsiste a la muerte del cuerpo y lo conduce progresiva y reciclantemente al
Receptor universal.
Además de responder a las cuatro preguntas fundamentales de ¿Quién soy?, ¿De dónde vengo?,
¿Adónde Voy? y ¿Qué debo de hacer? IEs explica: cómo conocer al ego y al cuerpo en cada quién, cómo
cuidarlos, amarlos, controlarlos, optimizarlos; y, cuándo mantenerse asociados a ellos y cuándo disociarse
de ellos. Al disociarnos de lo que tenemos como ego ―ya que ego no es lo que somos― tenemos una
óptica más objetiva de la realidad holística―si la disociación no es completa, tendremos por lo menos una
óptica menos subjetiva― de las condiciones, oportunidades y problemas que atañen a nuestro cuerpo y a
nuestro ego; también de las soluciones que se requieren.
Sólo así, podemos aprehender a mantener lo que IEs llama, nuestra ́felicidad básica ́ ―integrada
por la paz, la armonía y la salud y que se explica dentro del capítulo 7, dedicado al Simbre―
aprehendiendo el desapego para reducir el sufrimiento, que es el resultado egoico de cada dolor. Con el
desapego se logra “ver” la lección kármica que todo dolor trae; y, una vez aprehendida aquella hacer la
misión kármica que nos permitirá seguir creciendo espiritualmente, enriqueciendo el resimbre.
Como hemos visto bajo las leyes espirituales ―especialmente la Ley de la Evolución, que formó parte de la
lectura del mes de Enero de este año―, el crecimiento perfeccionante es el verdadero sentido de la vida.
Se logra con la práctica de valores que erradiquen antivalores, convirtiendo los crecientes valores, ―que
el ego practica condicionando cada valor a algún interés o a algún temor―, en virtudes incondicionales,
dando amor, hacer el bien con verdad y amor, a través de acciones virtuosas.
El ego intelectualiza la espiritualidad y hasta la manipula para sus fines
Daniel Goleman, en su libro ́El punto ciego ́, revela que el ego humano crea filtros
―a nivel individual y colectivo― para seleccionar aquella información que conviene a sus
intereses de proteger al cuerpo y a la especie, para maximizar el placer y evitar el
sufrimiento. Desechando con sus ́puntos ciegos ́ alguna, o mucha, o toda información
válida y cierta de la realidad que, aunque desagradable o no lúdica, le podría permitir
percibir, con realismo y objetividad, la verdadera realidad tal cual es, le haría crecer en el
perfeccionamiento de sus capacidades mentales altruistas por naturaleza, que lo
conduzcan hacia la verdad, el amor y el bien.
Como resultado del filtro del ego, al conocer de la espiritualidad, el falaz enfoque del
ego sobre lo que somos, usualmente lo convence de que: “soy un ser humano que puede
llegar a tener experiencias divinas”; mientras que, el simbre de Teilhard de Chardin, su
verdadera realidad holística del ser que toma conciencia de su mente evolutiva, le enseña
a IEs, que debemos decir “soy un ser espiritual cuya conciencia encarnada tiene
experiencias materiales”, concordando con otras experiencias cuyas lecciones kármicas
enseñan bajo los ojos del simbre a perfeccionar la capacidad de conciencia de la mente
espiritual.
Es preciso volver a recalcar que, cuando empezamos el camino de la espiritualidad el
ego intelectualiza la propia espiritualidad para usarla en sus fines egoicos, muchas veces
hasta egoístas. Por ello hay muchas personas que creyendo estar en la ruta espiritual, se
limitan, egoicamente y con mayor prioridad, a tratar de preservar la salud dándole mucho
más importancia al bienestar físico que al crecimiento perfeccionante de la mente, sin
crecer su resimbre. El ego aboga por curarse, incluso a enriquecer el renombre, sin
kármicamente merecerlo, de optimizar, burguesa o sibaritamente, la vida física, de
prolongarla vegetativamente. El ego es proclive de hacer dietas, ejercicios, ritos, velas,
esencias, prácticas meditativas y hasta oraciones, que se hacen sin trascender el ego. Para
prolongar la salud física en beneficio del resimbre debemos aprehender a trascender el
ego con el simbre, en progresivo proceso de fortalecimiento y enriquecimiento del mismo.
“Cada vez que me pongo una máscara (AC contaminado) para tapar mi realidad,
fingiendo lo que no soy, lo
hago para atraer a la gente.
Luego descubro que sólo atraigo a otros enmascarados,
alejando a los demás debido a un estorbo:
la
máscara.
Uso la máscara para evitar que la gente vea mis debilidades y luego descubro que,
al no ver mi
humanidad, los demás no me quieren por lo que soy, sino por la máscara.
Uso la máscara para preservar mis amistades;
luego descubro que si pierdo un amigo por haber sido
auténtico,
realmente no era amigo mío sino de la máscara.”
“Me pongo una máscara para evitar ofender a alguien y ser diplomático
y luego descubro que aquello
que más ofende a las personas
con quienes quiero intimar es la máscara.
Me pongo una máscara convencido de que es lo mejor que
puedo hacer para ser amado.
Luego descubro la
triste paradoja:
lo que más deseo lograr con mis máscaras,
es precisamente lo que impido con ellas.”
- Gilbert Brenson Lazán –
Desecha las máscaras de las disfunciones conductuales
y antivalores de tu Ego;
y, crece en tu simbre (o Yo superior)
la producción de virtudes
del ́Adulto Constructor ́ de tu ́Planta Propia Psicoespiritual ́
(conceptos que veremos en las próximas
lecturas) - P.Tam
Los cuatro Libros de la Colección
“Cabalgando en hombros de Gigantes del Pensamiento”
Libro I DIOS Sin contexto Religioso
- SU RESCATE CIENTÍFICO Y LAS FALACIAS RELIGIOSAS
Libro II LA VERDAD y los parámetros para su discernimiento
- UNA LEY ESPIRITUAL, SU BÚSQUEDA, PARÁMETROS DE DISCERNIMIENTO
Libro III ESPÍRITU, ALMA, MENTE, CONCIENCIA, EGO y SIMBRE
- UNA BÚSQUEDA HACIA LA EXCELENCIA.
Libro IV 1. EL AMOR
- UNA LEY ESPIRITUAL, SU NATURALEZA, SU INTEGRACIÓN PARA LA
PRÁCTICA DEL ALTRUISMO
Libro IV 2. LA MEDITACIÓN
- UNA VISIÓN INNOVADORA PARA APROVECHAR EL POTENCIAL ESPIRITUAL
Libro IV 3. LA MUERTE Y EL MÁS ALLÁ
- SU SIGNIFICADO Y EL PROCESO SUBSIGUIENTE PARA INICIAR UN NUEVO
CICLO, PROBABLEMENTE ENCARNATORIO
En la segunda parte de cada libro se analiza críticamente el pensamiento sistémico de ́Gigantes del Pen- samiento ́ como: OSHO, KRISHNAMURTI, DEEPAK CHOPRA, STEPHEN HAWKING, KEN WILBER, CARDENAL CARLO MARÍA MARTINI Y UMBERTO ECO, con el de nuestro macro modelo de Inteligencia Espiritual.
Este análisis se ha hecho extrayendo apartes de nueve libros seleccionados de los mencionados Gigantes del Pensamiento, cuya formación cubre un amplio espectro de enfoques respecto a la espiritualidad a todo lo largo de la historia de nuestra civilización.
Cada aparte se cita textualmente tratando de conservar las ideas centrales. Seguido de cada cita, se desa- rrolla el respectivo comentario del autor de Inteligencia Espiritual – IEs, que de manera lógica y racional establece las coincidencias, los complementos y las divergencias, según lo que piensa cada ́Gigante ́.
La Colección sirve de guía y de referencia para quienes buscan hallar la Verdad, que hasta antes de esta obra, se ha venido ofreciendo a los lectores en forma pragmática y mayormente dogmática. Llena los grandes vacíos de nuevos paradigmas que satisfagan la necesidad de llegar a consensos universalmente aceptables, para la nueva filosofía que la sociedad globalizante necesita.
El desarrollo científico y tecnológico prácticamente ha ignorado a la espiritualidad, al permanecer bajo un enfoque netamente materialista sólo reconoce la realidad física. Así, la ciencia actual es insuficiente como fuente de discernimiento para lo filosófico y lo ético, como base para la moral de la presente y de la futu- ra generación.
Los nuevos conocimientos antropológicos, psicológicos, biológicos, genéticos, cuánticos, robóticos y cos- mológicos, sólo han servido para establecer profundos abismos de incongruentes contradicciones con los fundamentos de los dogmas religiosos, relacionados con la existencia de Dios, la Creación Universal, el origen de la Vida y del Hombre; lo que verdaderamente debemos de hacer frente a los valores y virtudes a adoptar, frente a lo que verdaderamente es el Bien y el Mal; y cuál es el verdadero destino, como realidad holística, para la humanidad y para el cosmos.
Para resolver la problemática anterior, IEs aporta nuevas soluciones racionales a través de la Colección “Cabalgando en Hombros de Gigantes del Pensamiento”.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario